El Salvador completó 700 jornadas sin muertes por homicidios, según fuentes oficiales, esto atribuido a la estrategia de seguridad del presidente Nayib Bukele, que incluye el régimen de excepción y el plan Control Territorial.

Estas mismas acciones han desarticulado a las pandillas, que están al borde de desaparecer, así como han bajado sustancialmente la extorsiones y otros hechos delictivos atribuidos a los grupos terroristas.

Las estrategias de seguridad pública del mandatario continúan obteniendo logros históricos en un país que durante gobiernos pasados se consideró uno de los más violentos del mundo, con hasta 30 asesinatos al día.

Organismos, como el Observatorio Universitario de Derechos Humanos (OUDH) de la Universidad Centroamericana (UCA), han cuestionado la veracidad de las cifras de homicidios del Gobierno de Bukele en más de una ocasión.

Para 2022, sostuvo que la cifra oficial de 7,8 homicidios por cada 100 mil habitantes «carece de veracidad», dado que no se cuentan las osamentas humanas localizadas ni las muertes de presuntos pandilleros ocurridas en enfrentamientos armados con la Policía.

Otros hechos de violencia que no se cuentan entre los homicidios son la muerte de supuestos delincuentes a manos de ciudadanos, datos que en gobiernos anteriores sí se tomaban como homicidios.

El Gobierno de Bukele atribuye la caída en la cifra de homicidios a la suspensión de garantías constitucionales mediante un régimen de excepción, vigente desde marzo de 2022 y que ha dejado más de 81.900 detenidos y más de 300 muertos en las cárceles.

Bukele tomó las riendas del país en junio de 2019,cuando los homicidios sumaban al menos tres años de reducciones consecutivas. Con información de Alerta Noticias.