Cerca de las dos de la tarde del 14 de noviembre de este año, Tania Basulto Torres recibió una llamada a su celular de un número no identificado, pero lo que sí reconoció fue la voz de su expareja, quien al recibir el citatorio del Juzgado familiar para continuar con el trámite de reconocimiento de paternidad, le dijo que no le iba a pasar pensión alimenticia y que “prefería verme muerta a pasarme pensión para mi hija”.

Al día siguiente, le volvió a llamar cerca de las cuatro de la tarde para decirle que tenían que hablar, que tenían “el pendiente” del licenciado, me dijo: “te vuelvo a repetir lo mismo de ayer, (luego) se empezó a reír, dijo que era broma y me colgó”.

En 2013 Tania inició una demanda para exigir al padre biológico de su hija que la reconozca y en consecuencia, le otorgue recursos para la manutención de la pequeña, pero en seis años, lo único que ha encontrado son dilaciones para resolver su caso así como amenazas e intimidación de su expareja para que retire la demanda.

Ella explica que entre 2006 y 2007 cuando tenía cerca de 19 años inició una relación con José Gabriel Mézquita Pérez. En abril del 2010 nació su hija y meses antes de que ella naciera, Mézquita le propuso que se fuera a Veracruz para que estuviera con su familia para que le ayudaran con el nacimiento.

Cuando regresó a Cancún, varios meses después del parto, Tania le propuso registrar a la pequeña y Mézquita se negó, le dijo que le ayudaría a encontrar un empleo y un lugar donde vivir, pero que no podría hacer nada más.

Por algunos meses, le entregó pañales, toallitas para bebé y leche, pero recuerda que no se comprometió a más, pese a la insistencia de que reconociera a su hija biológica.

Esto la llevó a buscar un abogado para solicitar por la vía legal que reconociera su paternidad y se inició el expediente 545/2019-VI. Pero señala Tania que aunque tenía todo a su alcance para que el caso se resolviera a su favor, el abogado “se vendió” y todo se estancó.

“Me lo compró (mi expareja), dejó tirada la demanda el abogado, por eso creo que lo compró, tenía toda la información para ganar”, explicó luego de señalar que su expareja, quien trabaja en el sector salud en el estado, le advirtiera que no iba a ganar el caso porque cuenta con contactos y puede comprar a jueces.

Mézquita Pérez, dijo Tania, no quiere reconocer a su hija debido a que tiene otros dos hijos de una primera relación, y la ha amenazado y ha obtenido información escolar sobre la pequeña, que cree ha sido otorgada por la directora del plantel en el que estudia debido a que es cuñada de Mézquita.

Incluso, padres de familia han reportado la presencia de un auto que ha estado rondando el plantel escolar donde estudia la pequeña y Tania se ha percatado de lo mismo en los alrededores de su vivienda, lo que ha generado temor a que se lleve a la pequeña, o la quiera lastimar a ella, porque le ha dicho que prefiere verla muerta mil veces, a darle una pensión a la pequeña.

Esto la motivó a presentar una denuncia ante la Fiscalía General del Estado que quedó asentada en la carpeta de investigación FGE/CAN/UAT/14306/2019, ésta es la segunda denuncia, en 2015 presentó la primera. Por lo que pide que se investigue y no se llegue al caso extremo de que primero ella aparezca sin vida para que se lleve a cabo una investigación.

Los datos duros del gobierno de Quintana Roo señalan que en 2010, de las 298 mil 669 mujeres casadas o unidas de 15 y más años de edad que han sido víctimas de violencia por parte de sus parejas: 89.2% ha sufrido violencia emocional; 48.9%, violencia económica; 24.6%, física; y 10.4%, sexual; aparte, varias de ellas han experimentado más de un tipo de violencia.