Por Luciano Núñez

Enfático en los conceptos, preciso en las palabras y afable en el trato, el cozumeleño Pedro Joaquín Delbouis, precandidato del PRI a la presidencia municipal de Cozumel, mantuvo una charla exclusiva con Grupo Pirámide en la que habló de política, su radiografía de Cozumel, la herencia del apellido Joaquín y el cambio de empresario a político en menos de un año.
-Cómo han sido estos primeros encuentros con los militantes del PRI?
– Nos han recibido de una manera muy grata, tanto las bases del partido como la gente que está fuera y que ha colaborado con el partido desde hace mucho tiempo; desde el mes pasado lo hemos visitado personalmente y, sobre todo, de ver si teníamos sus simpatías. Ha sido una recepción con mucha unidad, mucho cariño y mucho afecto, todas estas personas han trabajado en las bases del PRI desde la época de gobierno de mi señor padre, que tiene ya más de 30 años, muchos de los que estuvieron en la candidatura de la senaduría, y que hoy, se nos ponen dispuestos a trabajar, y agradecido de las muestras de afecto que hemos recibido.
– ¿Cómo percibes en la calle eso de ser hijo del ex gobernador y actual secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell?
-Te abre muchas puertas, y sobre todo, su buen gobierno hoy todavía se recuerda con mucho anhelo. Para mí es un orgullo, mi más grande consejero, mi ejemplo a seguir, y te abre muchas puertas, hay que aceptarlo. Todo ha sido suma positiva por lo que él representa para mí. Anteriormente, ha habido parientes que han usado ese prestigio en común con el apellido. Lo que le digo a la gente es: yo soy el heredero de él, el que lleva su nombre, su sangre, hasta su cara. Pedirle a la ciudadanía, así como a esos políticos que estuvieron antes y que se representaban con el apellido, pudieran hacer lo mismo ahora.

«La autoridad municipal no está atendiendo la ola de inseguridad»
Joaquín Delbouis (cuyo segundo apellido fonéticamente se pronuncia delbuí) fue designado -a finales del año pasado- presidente de la Fundación de Parques y Museos de Cozumel, lo que pareciera ser un trampolín obligado por el que deben pasar los prospectos del PRI para ser candidatos. Tal fue el caso de Aurelio Joaquín, que terminó siendo alcalde y enemigo público de Roberto Borge durante su gestión.
-¿Cuál es su formación y qué tiene para ofrecer a la ciudadanía?
-Soy un precandidato ciudadano, así me define la ley y el partido, yo hasta hace poco más de un año no era ni político, me he desarrollado desde hace una década en los organismos empresariales, la gente de Coparmex me puede conocer; hace poco estuve en CANACO, la gente ha visto mi lado político del lado empresarial, me considero un empresario, que trae el cumplimiento de objetivos, y eso en el sector privado es importante, porque a veces en el sector público no; entran a calentar la silla. Queremos incorporar el cumplimiento de objetivos del sector privado al público.
-¿Qué problemáticas claras identifica en la isla actualmente?
– Principalmente la inseguridad: hay una oleada de robos muy fuerte, desgraciadamente la autoridad municipal no está atendiendo, no hay voluntad, recursos, apoyo; también están los servicios públicos están en una decadencia. La administración pasada manejaba bastante bien los servicios públicos que se han ido a la baja, y la infraestructura turística que la gente lo está pidiendo mucho.
– Siendo heredero de uno de los secretarios más importantes del país, se ha quedado en su tierra, en la isla…
– Soy muy cozumeleño, muy isleño; y cuando queremos mucho una tierra nos enamoramos de ella; y a mi familia le encanta vivir en Cozumel, que es una comunidad pequeña donde todavía la gente se conoce, nos tratamos con respeto, desgraciadamente se invoca una división y enfrentamiento, y no creo en eso, creo mucho en el viejo Cozumel en donde había paz en las calles y eso me ha llevado a dar este paso y ofertar este proyecto.

