Entró en vigor el convenio de coordinación entre la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y el Gobierno de Quintana Roo para conjuntar recursos y emprender acciones en materia de infraestructura hidroagrícola, agua potable y alcantarillado y saneamiento así como de cultura del agua.

En el Diario Oficial de la Federación fue publicado dicho acuerdo que suscriben por Semarnat, la Comisión Nacional del Agua y por el Gobierno de Quintana Roo la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca, la Secretaría de Educación y la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado.

Precisa el documento publicado el viernes pasado que en materia de infraestructura hidroagrícola, algunos de los objetivos son rehabilitar, tecnificar o conservar la infraestructura hidroagrícola; adquirir y rehabilitar integralmente maquinaria y equipo para equipo para la conservación de la infraestructura hidroagrícola; así como el equipamiento de talleres; capacitar y otorgar asistencia técnica para fomentar el uso eficiente del agua, en prácticas de conservación del suelo y manejo del agua en áreas de temporal tecnificado, así como en la conservación, rehabilitación, tecnificación y administración de la infraestructura hidroagrícola y en la consolidación de la gestión de las organizaciones de usuarios.

Otro de los objetivos es tecnificar el riego y drenaje conforme a la normatividad aplicable y la que para tal efecto emita la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural.

Mientras que la Secretaría de Educación se enfocará a: Contribuir a que la población use responsablemente el recurso del agua para la preservación del equilibrio hidrológico, impulsar el desarrollo hacia una nueva cultura del agua; promover, comunicar y difundir la cultura del agua, considerando su naturaleza vital, escasez, valor económico, social y ambiental, y gestión integrada; de acuerdo a los principios que marca la normatividad vigente.

En el caso de la Capa, se enfocará a elaborar estudios y proyectos de agua potable, alcantarillado y saneamiento; buscará construir, mejorar, ampliar y/o rehabilitar infraestructura de agua potable, alcantarillado y saneamiento en zonas urbanas y rurales.

Además de operar y mantener plantas de tratamiento de aguas residuales en zonas urbanas y rurales e impulsar acciones u obras de infraestructura para prevenir o apoyar la reducción de la vulnerabilidad de la sociedad frente a los efectos del cambio climático, entre otras.