Por Abraham Gorostieta

 

Cancún, Quintana Roo.- En un editorial inédito del diario Financial Times se lanzó en contra del presidente Andrés Manuel López Obrador, no le pide que cambie el rumbo de la conducción económica que ha trazado ante la pandemia de Covid-19, sino le habla a sus adversarios y les pide unirse para «presionar» al presidente de México.

Este martes en su editorial titulado “La tragedia presidencial en desarrollo de México” el Financial Times señala que el nuevo coronavirus expuso las debilidades de López Obrador y describe que ante la pandemia el Presidente ha tenido “respuestas fallidas y un comportamiento errático”.

El Financial Times va más allá y pide cercar al presidente mexicano, pues escribió: “Los políticos de todos los partidos, los gobernadores estatales y los líderes empresariales deben unirse para acordar un programa económico y de salud integral para tratar el coronavirus y presionar a su Presidente”, dijo en su espacio editorial de casa, que es la voz oficial del medio. “Deben lanzarse desafíos legales contra algunas de sus políticas más cuestionables. La terrible catástrofe humanitaria de Venezuela es una clara advertencia de lo que otros cuatro años y medio de López Obrador podrían hacerle a México”, sentenció.

El editorial firmado por el Consejo Editorial del periódico británico se lee el siguiente argumento: “puede haber alarmado a empresas e inversores con sus diatribas contra el neoliberalismo, una búsqueda de grandes proyectos cuestionables y las promesas de una transformación revolucionaria. Pero al menos, podían asegurarse, que era reacio a pedir prestados atracones y gastar en juergas. El consenso de los inversores fue que las políticas de López Obrador significaron una decadencia institucional gradual y un estancamiento económico creciente: una oportunidad perdida, pero no un desastre”. Sin embargo, el diario, indicó que la crisis del coronavirus ahora ha expuesto nuevas y peligrosas debilidades. “Las respuestas fallidas y el comportamiento errático de López Obrador en las primeras semanas de la pandemia sugieren que el país se encamina hacia una crisis mucho peor en el resto de su mandato de seis años, a menos que haya un cambio dramático de rumbo”, expresa.

El rotativo, considerado «la Biblia» para los empresarios afirmó que “López Obrador es único en su clase al negar la necesidad de un gran estímulo fiscal y monetario para rescatar a la economía de la recesión. Sin embargo, el consenso del mercado es que México estará entre los países más afectados por la pandemia debido a su dependencia de la manufactura, el turismo, las remesas y el petróleo de Estados Unidos”.

El Financial Times ubica a López Obrador como populista pero hace una diferencia con otros «populistas» de derecha como Trump y Bolsonaro: “Si bien Estados Unidos y Brasil han anunciado grandes paquetes de estímulo anticíclico, el líder de México ha descartado préstamos adicionales, exenciones de impuestos o rescates”, reiteró el periódico de Inglaterra.

El rotativo afirma: “México tiene una presidencia imperial y un presidente imperioso. El tiempo es peligrosamente corto”. Y termina advirtiendo: “La terrible catástrofe humanitaria de Venezuela es una clara advertencia de lo que otros cuatro años y medio de López Obrador podrían hacerle a México”.

 

A continuación reproducimos íntegro el Editorial del Financial Times:

 

Mexico’s unfolding presidential tragedy

The editorial board

Latin America’s leftwing populists have a well-earned reputation as big spenders. Venezuela’s Hugo Chávez, Bolivia’s Evo Morales and Dilma Rousseff in Brazil all drained government coffers to pursue their political dreams. All ended in economic or political ruin.

Mexico’s president has been the exception to the rule. Andrés Manuel López Obrador may have alarmed business and investors with his tirades against neoliberalism, a pursuit of questionable big projects and promises of a revolutionary transformation. But at least, they could assure themselves, he was averse to borrowing binges and spending sprees. The investor consensus was that Mr López Obrador’s policies meant gradual institutional decay and increasing economic stagnation: a missed opportunity, but no disaster.

The coronavirus crisis has now exposed new and dangerous weaknesses. Mr López Obrador’s bungled responses and erratic behaviour in the first weeks of the pandemic suggest that the country is heading for a much worse crisis in the remainder of his six-year term unless there is a dramatic change of course.

Over the past month, the Mexican president has brandished a six-leafed clover he says will protect him against the coronavirus and he has repeatedly violated his own government’s advice on social distancing, on one occasion shaking the hand of the mother of the country’s most infamous convicted drug trafficker. He has also urged Mexicans to patronise restaurants and hug one another long after the rest of the world locked down, even suggesting the coronavirus “fits perfectly” with his plans to transform Mexico.

Some of this behaviour, particularly the coronavirus denial and undermining of medical experts, echoes his fellow populists in the Americas, Donald Trump and Jair Bolsonaro. Where Mr López Obrador is in a class of his own in denying the need for big fiscal and monetary stimulus to rescue the economy from recession. Yet the market consensus is that Mexico will be among the countries worst hit by the pandemic because of its reliance on US manufacturing, tourism, remittances and oil. While the US and Brazil have announced large countercyclical stimulus packages, Mexico’s leader has ruled out extra borrowing, tax breaks or bailouts.

Instead, Mr López Obrador’s prescription for his country’s ailing economy is more austerity, including a second round of pay cuts for government officials. He has doubled down on his costly pet projects, including boosting crude production and building an $8bn oil refinery just as demand is evaporating. He has been relaxed about the country’s dire shortage of hospital beds and a rate of coronavirus testing which is among the lowest of any major nation. The Mexican president resisted this weekend’s oil supply deal aimed at stabilising prices.

More and more voices in Mexico’s elite are speaking of a looming tragedy. Business leaders have proposed an alternative virus response plan. The odd dissenting voice within Mr López Obrador’s governing alliance can sometimes be heard. But Mexico has an imperial presidency and an imperious president. Time is perilously short.

Politicians across party lines, state governors and business leaders should unite to agree a comprehensive economic and health programme to deal with the coronavirus and press it upon their president. Legal challenges should be launched against some of his more questionable policies. The appalling humanitarian catastrophe of Venezuela stands as a clear warning of what another four and a half years of Mr López Obrador could do to Mexico.