Ante las medidas que algunos países han tomado para restringir la movilidad de los ciudadanos, el director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, refirió que las estrategias que toman los países deben basarse en la nueva evidencia y estar centradas en proteger la salud.
“En todos los casos, estas decisiones deben basarse ante todo en proteger la salud humana y guiarse por lo que sabemos sobre el virus y cómo se comporta”, apuntó, al señalar que varios países ya han sufrido varias semanas de restricciones sociales y económicas, algunos se preparan para imponerlas, y otros consideran si se pueden levantar.
En este sentido, recordó que las realidades de cada país son diferentes en todo el planeta, pues en países con grandes poblaciones pobres, las órdenes de quedarse en casa y otras restricciones utilizadas en algunos países de altos ingresos pueden no ser prácticas. Muchas personas pobres, migrantes y refugiados ya viven en condiciones de hacinamiento con pocos recursos y poco acceso a la atención médica.
“¿Cómo sobrevives a un encierro cuando dependes de tu trabajo diario para comer? Los informes de noticias de todo el mundo describen cuántas personas están en peligro de quedarse sin acceso a los alimentos”, apuntó Tedros Adhanom.
Reiteró que las restricciones de distanciamiento físico son solo una parte de la ecuación, y hay muchas otras medidas básicas de salud pública que deben implementarse, e hizo un llamamiento a que estas políticas no deben establecerse a expensas de los derechos humanos.
Igualmente, reconoció que este nuevo coronavirus es diez veces más mortal que la gripe H1N1 de 2009, por lo que es esencial la búsqueda temprana de casos, las pruebas, el aislamiento y el rastreo de contactos para detener la transmisión.

Levantar las restricciones
Por otro lado, el doctor Tedros habló de seis recomendaciones para los países que estén considerando levantar las restricciones: la primera es que se cercioren de que la transmisión esté realmente controlada; luego, pide que las capacidades del sistema de salud están en su lugar para detectar, probar, aislar y tratar cada caso y rastrear cada contacto; además de que los riesgos de brote se hayan minimizado en entornos especiales como centros de salud y hogares de ancianos.
La lista continúa con el exhorto a que existan medidas preventivas en los lugares de trabajo, las escuelas y otros lugares donde es esencial que la gente vaya; que los riesgos de importación se pueden abordar; y finalmente, que las comunidades están totalmente educadas, comprometidas y capacitadas para ajustarse a la nueva normalidad.
“Los países deben lograr un equilibrio entre las medidas que abordan la mortalidad causada por el COVID-19 y otras enfermedades debido a los sistemas de salud abrumados, así como los impactos socioeconómicos», destacó el experto en salud comunitaria.
En este sentido, afirmó que a medida que la pandemia se ha extendido, sus efectos socioeconómicos y en la salud pública han sido profundos y han afectado desproporcionadamente a los vulnerables. Muchas poblaciones ya han experimentado una falta de acceso a servicios de salud esenciales y de rutina.
“Nuestra conexión global significa que el riesgo de reintroducción y resurgimiento de la enfermedad continuará. Finalmente, se necesitará el desarrollo y la entrega de una vacuna segura y efectiva para interrumpir completamente la transmisión”, concluyó Tedros.
