Por Abraham Gorostieta
Cancún, Quintana Roo.- La crisis de empleos y económica derivada de la pandemia del COVID-19 ha afectado a unos 100 millones de empleos turísticos en todo el mundo, según datos del Consejo Mundial de Viajes y Turismo con sede en Londres.
Varios de los destinos turísticos líderes se ven drásticamente afectados. Destinos como Miami, el Caribe, México y algunos países de América del Sur dependientes del turismo verán que sus economías se reducen en un 7,5 por ciento este año, según el Fondo Monetario Internacional.
Ante ello el Consejo Mundial de Viajes y Turismo ha recomendado seguir el ejemplo de Australia y Nueva Zelanda, que han creado las «burbujas de viaje». Estas son la apertura gradual de sus destinos turísticos, es decir, Australia abre sus vuelos con Nueva Zelanda, un país que ha tenido un buen éxito y similar al de ellos en la lucha contra la pandemia. Las burbujas de viaje permiten a los ciudadanos de ambas naciones viajar como si estuvieran en sus propios países.
El prestigiado columnista del Miami Herald, Andrés Oppenheimer ha llamado, en su muy leída columna, a los gobiernos a replicar este tipo de modelos de turismo seguro. Y pone varios ejemplos: «Italia y España están reabriendo gradualmente los destinos turísticos; El parque temático Universal de Orlando ha anunciado que volverá a abrir a principios de junio; Miami Beach planea reabrir sus playas y hoteles el 1 de junio. Alemania, Austria y otros países europeos con tasas de infección decrecientes están creando un corredor de viaje de la ‘Zona Verde’ entre ellos. En Asia, Japón, Corea del Sur y Singapur están planeando su propia ‘burbuja de viaje'».
Entrevistada por el columnista argentino, Gloria Guevara, presidenta del Consejo Mundial de Viajes y Turismo, explicó que las «burbujas de viaje» es una opción muy eficaz de planificar una normalización gradual de los vuelos internacionales y ahorrar millones de empleos relacionados con el turismo.

Guevara explica al periodista que los países no deben perder tiempo y que la implementación de este sistema es necesario. Criticó severamente la política de cierre de fronteras del presidente Trump y señaló «Estados Unidos debería comenzar a planificar ‘burbujas de viaje’ dentro de la región lo antes posible», y sugirió «podría tener, por ejemplo, corredores de viaje entre algunas ciudades de Estados Unidos y destinos turísticos seguros en México y el Caribe».
La presidenta del importante organismo internacional de Turismo detalló con el periodista que los países sudamericanos en etapas similares de su curva de contagio a COVID-19 deberían comenzar a mapear sus propias «burbujas de viaje».
Para que esto sea seguro para ambas naciones, Guevara explicó que los pasajeros tendrían que someterse a pruebas de saliva de resultados a los 15 minutos, realizadas en los aeropuertos, antes de poder partir en vuelos internacionales.
«De esa manera, si vuela de Miami a Cancún, sabrá que todos los pasajeros de su vuelo están libres de COVID-19. Lo mismo sucedería en el aeropuerto de Cancún en su vuelo de regreso», detalla Oppenheimer en su columna.
Sin embargo esto puede tardar tiempo si los gobiernos no comienzan conversaciones lo más pronto, señaló Gloria Guevara. «Lo que se necesita es una mayor coordinación entre los países. En este momento, muchos países ni siquiera están de acuerdo en aceptar las pruebas COVID-19 de los demás», le explicó al periodista.
Las «burbujas de viaje» o «zonas verdes» ayudaría a salvar millones de empleos en los Estados Unidos, el Caribe y América Latina, asegura la presidenta del Consejo Mundial de Viajes y Turismo.

