La elección dejó ver que, aunque hubo un virtual “carro completo”, existe un clamor ciudadano en al menos tres municipios bajo la lupa: Othón P. Blanco, Tulum y Solidaridad.

Luciano Núñez

 

Por Luciano Núñez 

El término “Tormenta Perfecta” viene del inglés: «a perfect storm», y dio título a una película en el año 2000. Se refiere a un evento meteorológico, potencialmente peligroso, que se hace más grave por una combinación de ciertas circunstancias y tres factores: aire caliente de un sistema de baja presión; un flujo de aire frío y seco y la humedad tropical generada por un huracán.

Apenas terminó la elección, un fenómeno climático azotó la capital del Estado, Chetumal, que la dejó prácticamente bajo el agua. Acaso sea una metáfora de lo que dejó ver el proceso electoral: Morena ganaría apenas con menos del 1 por ciento.

Es el reflejo del descontento o de una pésima comunicación de gestión o narrativa de gobierno.

Fue, como lo ha sido históricamente, el único reducto donde la 4T no pudo doblar o aplastar como lo hizo en otros municipios o distritos. Y con toda claridad marca un descontento del que se debe tomar, ante todo, una buena lectura. Porque entre la Copa América y el Mundial 2026, la próxima elección llegará en un suspiro.

Descontento silente

Los pocos votos de diferencia entre Morena y Movimiento Ciudadano dejan ver descontento, rechazo o simplemente un voto de castigo. No sólo a la gestión municipal sino a los tres órdenes de gobierno.

¿Se trata de un voto justo o injusto? ¿Se trata de una tradición de marcar otra pauta, como lo ha sido históricamente? De una u otra forma ahí está el clamor.

La 4T debe atender, tomar nota y revisar a profundidad qué está pasando en la capital del Estado porque, su efecto suele ser devastador.

Es un voto extraño, que no se anuncia aparatoso como la tormenta: repta silente en los pasillos y en los mercados, se pasa de boca en boca y se hace fuerte en el epicentro de un mar humano que se expresa luego con violencia en las urnas.

En 2018 fue de los primeros municipios en torcer su rumbo al guinda, cuando ganó Hernán Pastrana Pastrana, después del gobierno panista de Luis Torres Yañez; y luego, le siguió Yensunni Martínez, que en su primera elección ganó de manera bastante holgada.

No así en este último proceso, que todavía está en proceso judicial, aunque con amplias chances de que vuelva a quedar en manos del oficialismo.

Sin embargo, pareciera que “ronda en nocaut” en Chetumal, como se dice en el argot boxístico.

Porque quienes no lograron vencer la barrera morenista en esta elección, saben que viene otra y el rechazo puede ser catastrófico, si es que no hay una atención urgente. Uno de los políticos capitalinos dijo que habría un recambio en el gabinete municipal después de lo que pasó el 2 de junio. “Habrá más control”, admitió.

Se empodera el “cártel del despojo”

Otro caso de atención es Tulum, donde Morena quedó como segunda fuerza, detrás de Movimiento Ciudadano, sólo rescatado por el Partido Verde que logró una diferencia de 4 mil salvadores votos. Casos de suma atención como el “cártel del despojo”, cuyos operadores ahora estarán a pleno en el gobierno: uno de los implicados, Antonio Miranda, pasaría de oficial mayor a tesorero, abre una gran puerta para las interrogantes: ¿Qué no harán ahora?

¿Se volverá más fuerte el cártel inmobiliario? ¿Por qué la justicia no los citó, si es que las denuncias fueron interpuestas?

Fueron más de 11 mil voces las que dijeron que no están de acuerdo con un gobierno que hizo aguas para resolver temas básicos como la recolección de la basura, y, menos, la galopante inseguridad que hace su eclosión día a día. La mecha está encendida ahí.

Es claro que el gobierno de Diego Castañón deberá pisar como si fuera por encima de cristales, porque la crispación ciudadana está sino es en rojo, o en naranja, esperando que el piso se resquebraje para asestar el giro que está latente en las comunidades desatendidas, en las colonias con asentamientos irregulares y en la falta de atención básica.

No menos tormentosa es la situación de Solidaridad, donde siempre la moneda está en el aire. Lili Campos hizo una muy buena campaña, logró una copiosa votación y el electorado estará vigilante del transcurso del gobierno de Estefanía Mercado para sacar nuevas conclusiones.

Sin dudas la dinámica reeleccionista es una evaluación del tránsito de gobierno, una oportunidad de seguir o girar. Al menos en estos tres municipios la tormenta perfecta ha dado signos: relámpagos y truenos que dejan ver que una marea que se avecina para 2027, si es que nadie toma lectura cabal de lo que ha pasado y se avecina. Como en la película hay incrédulos que dicen que nada pasará, cuando el cielo tiene otros datos.

 

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Luciano Núñez es periodista y licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Catamarca, UNCA, Argentina, con postgrado de Opinión Pública por FLACSO. Trabajó en medios de comunicación...