
Años atrás, varios ya, las Sacerdotisas Mayas tiraron al fuego del incienso muchas pancartas, afiches y discursos de ídolos con pies de barro. Y se aferraron más que nunca a Ricardo Arjona.

Descubrieron que los falsos profetas venían con piel de cordero y vivían como reyes. Así ha sucedido en esta América Latina llena de sindicalistas que llevan vida de jeques árabes, con políticos que hablan de desigualdades, pero miran el mundo a través del cristal de lujosos autos blindados y pisos que rascan los cielos.
Dos políticos de la llamada (mal) izquierda, en realidad, uno; en realidad, ninguno; son residentes del lujoso fraccionamiento Lagos del Sol, “con más de 40 hectáreas de lagos de agua dulce con hermosos atardeceres”, según invita el comercial.
Allí levantaron sus “casitas” Marybel Villegas Canché, senadora morenista, cuya propiedad da justo al frente de un “laguito” artificial. Uno de sus vecinos, al que le pide la tasita de azúcar (perdón, de stevia) es al presidente del PT, Hernán Villatoro, que vive a pasitos; pero su “modesta casa”, llena de altares al Che Guevara, da frente a los amplios jardines. No es un pecado tener dinero, pero el trabajo como político ¿da para tanto?
Las propiedades cuestan desde los 6 millones de pesos hasta los 22, según un catálogo del residencial con canchas de tenis, squash, 3 albercas entre las que está una semiolímpica de 25 metros y 6 carriles, gimnasio, cancha polifuncional de básquetbol y volibol, cafetería, salones usos múltiples, vapor y más.
O los políticos invierten bien lo que ganan, o algo está pasando con los líderes de izquierda que están lejos del pueblo y cerca de la grosera opulencia…el Oráculo Maya ha hablado…
